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Siento encontrarme de viaje de trabajo, y no poder estar ahora con
todos vosotros, rehaleros, compañeros míos; pero mi hijo Perico,
también amante de los perros y la montería que ya con 4 años entraba
a batir conmigo y con buen número de cochinos a cuchillo, será quien
me sustituya esta tarde. Creo que no merezco ningún premio por hacer
de muy buen grado lo que llevo dentro, igual que todos vosotros,
defiendo mi pasión , mi obsesión, que es la rehala y su participación
en la montería.
Lo que
se de perros y sierra se lo debo a PERIQUILLO, PEDRO CASTRO, a quien
quiero como a un padre y a quien seguí día a día desde que tengo
18 años. |
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Alli donde coincidía con él, me pegaba a sus zahones, fijandome
en todo y sin parar de preguntar. Fuera de temporada, hablamos
y hablamos varias veces a la semana y sus opiniones y consejos
han sido la guia en mi vida de perrero. No conozco a ningún perrero
con tanto talento como él y es para mí un honor y una enorme satrifacción
compartir con él este mometo, con mi maestro, con mi amigo querido.
Ahora, a través de la ASOCIACIÓN NACIONAL DE REHALAS DE ESPAÑA
y personalizando en su presidente, JOSE LUIS DOMÍNGUEZ, al que
siempre estaremos agradecidos por las horas que la dedicacación,
si nos esta escuchando mucho más, tanto los organizadores, como
los monteros y la propia administración.
Pero dejarme que aproveche esta oportunidad para desde aquí hacer
algunas consideraciones:
PRIMERA: Que los organizadores consideren a las REHALAS en su
verdadera dimensión e importancia, contratándolas para las monterías
en correspondencia con el esfuerzo y sacrificio que se requiere
durante todo el año, para que los perros estén al nivel del rendimiento
por todos esperado.
SEGUNDA: Que el organizador incorpore los perros a la fiesta de
montería, desde su inicio en la cita, hasta su final, con la contemplación
del caza muerta fruto del resultado del trabajo de todos.
TERCERA: Que los monteros contribuyan con sus actos al buen funcionamiento
de las rehalas, no disparando en agarres o a reses rodeadas de
perros que tantas veces acaba con la muerte de alguno de ellos.
No liándose a palos o pedradas después de abatir la res que con
esfuerzo los perros le metieron. Interesándose por las rehalas
convocadas y felicitándolas al final, si su actuación fue de merecimiento.
CUARTA: Que los monteros exijan al organizador la contratación
de buenas rehalas y la valoración y trato que por su importancia
en la montería merecen.
QUINTA: Que la administración estatal y local, facilite y abarate
los trámites para la creación y mantenimiento de las rehalas,
contribuyendo así al potenciamiento de nuestras tradiciones, además
generadoras de importantes recursos económicos en muchas zonas
de España.
SEXTA: Que nosotros mismos seamos muy exigentes con nosotros mismos,
extremando el cuidado y las instalaciones de nuestros perros y
exigiéndonos un alto nivel de rendimiento en la montería, en base
a perros encastados y muy bien atendidos.
Para terminar, que esta asociación, sea una asociación grande
y por ello fuerte con capacidad de trasladar nuestros objetivos
y resolver nuestros problemas frente a todos los estamentos que
interfieren en nuestra actividad.
Esta ASOCIACIÓN será grande y fuerte, si nosotros los rehaleros
que la formamos, la apoyamos, distinguiéndonos, por nuestro comportamiento
en la perrera con el cuidado de los perros y por nuestra profesionalidad
en la sierra por el alto rendimiento de nuestros perros. Que nadie
pueda decir que los perros de la rehala están en malas condiciones
y que nadie pueda decir que hay rehalas que cazan mal. La mayoría
de nosotros quiere a sus perros tanto como para dedicar gran parte
de su vida por ellos y la mayoría de nosotros está todo el año
procurando que sus perros rindan el el monte para nuestro propio
disfrute y el de los monteros.
Pongamos nuevamente la rehala en su sitio, desde la ASOCIACIÓN
y desde nuestra individualidad.
Muchas gracias.
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